¿A qué juega la Unión Deportiva Las Palmas?

Después de enfrentarse al Valencia y al Atlético de Madrid, la nueva UD Las Palmas de Manolo Márquez sigue sin dejar claro a qué quiere jugar. Aunque le han lastrado las bajas, algunas decisiones arbitrales o la entidad de sus dos rivales hasta ahora, no se sabe si el equipo quiere presionar, ser vertical o mantener la posesión del balón a toda costa. La llegada de Samper y Aquilani quizá ayuden a Márquez a definir su sello de identidad.
 
Lo primero que debe hacer un equipo es buscar una seña de identidad, tener muy claro a qué quiere jugar. Esa es la base a partir de la que luego se pueden buscar las explicaciones tanto en las victorias como en las derrotas. Sin embargo, por lo visto en estas dos primeras jornadas de Liga, no parece que la nueva UD Las Palmas de Manolo Márquez tenga muy clara la fórmula que quiere utilizar para alcanzar los resultados.
 
Más allá de las dos derrotas en este inicio liguero -contra el Valencia (1-0) y el Atlético de Madrid (1-5)-, de la entidad de los rivales, de las bajas o de las decisiones arbitrales, la UD todavía no ha dejado claro cuál es su nuevo estilo. Todo lo contrario que el equipo del 'Cholo' Simeone, cuya identidad está perfectamente definida. Pero no pareció que la UD la conociera, puesto que sólo bastaron cinco minutos de máxima intensidad rojiblanca, uno de sus sellos principales, para casi finalizar el partido.
 
Y no habrá sido porque el conjunto amarillo desconociera la manera de actuar del Atlético, puesto que el inicio del partido fue un calco al de la pasada temporada. La UD salió sin la intensidad adecuada, fría y fuera del partido. Precisamente ese es uno de los aspectos que el técnico catalán ha reclamado a los suyos no sólo tras el partido de Mestalla, sino también desde su llegada al banquillo. Una de dos: o Márquez no ha sabido transmitírselo a los jugadores, o simplemente estos no creen en ello.
 
El parón, necesario
 
Lo cierto es que la UD afronta el parón liguero para los compromisos internacionales con la urgencia de encontrar un patrón de juego, un estilo que le defina como equipo. Criticable o no, eso lo había conseguido de la mano de Quique Setién, que desde el primer momento dejó muy claro que su equipo iba a tratar de tener el balón el mayor tiempo posible, que no iba a colgar balones al área porque sí, o que el portero siempre iba a intentar jugar desde atrás y no pegar un pelotazo sin sentido.
 
Márquez llegó con la idea de crear una UD Las Palmas más vertical, más presionante y más intensa, sin embargo, son cuestiones que el equipo no ha demostrado en estas dos primeras jornadas. Cierto es que, en Valencia, el equipo se vio lastrado por la expulsión de Halilovic -minuto 33-, pero antes de eso el conjunto de Marcelino ya había demostrado lo que es, un equipo de Marcelino, que también estrena banquillo.
 
También se puede achacar las derrotas a la entidad de los rivales que, en condiciones normales, deberían ganar a la UD aunque sólo fuera por presupuesto, tal y como ha ocurrido. Eso al margen, lo que no ayuda es no saber exactamente a qué quiere jugar el equipo.
 
Las Palmas ha tocado todos los palos hasta el momento. En Mestalla, jugó a ratos metida atrás ante el empuje del rival y buscó el contraataque. Luego, en la segunda parte, buscó el empate con un jugador menos ante el repliegue defensivo del Valencia, y también se mostró muy débil en defensa. Ayer, contra el Atlético, simplemente salió tarde al campo y se encontró con dos goles en contra en apenas cinco minutos. Luego intentó solucionarlo con el manejo del balón, sólo que la mayor parte del tiempo fue en horizontal y, por tanto, sin profundidad. Y posteriormente hasta tuvo momentos de arreón con centros laterales y producto de uno de ellos llegó el gol de Calleri.

Sin identidad
 
A día de hoy, por lo menos por lo demostrado en el terreno de juego, no se sabe muy bien qué quiere hacer Manolo Márquez. Si busca un equipo que tenga siempre la posesión del balón, si quiere que sea agresivo, si prefiere que espere atrás y busque las contras, o si quiere que presione arriba para robar el balón lo antes posible.
 
Es verdad que el regreso de Vitolo, Halilovic y probablemente Vicente, más las nuevas incorporaciones de Sergi Samper y de Alberto Aquilani para la tercera jornada en Málaga, ayudarán al técnico a clarificar a qué quiere jugar. Quizá lo que ha faltado es celeridad a la hora de conformar la plantilla, pero lo cierto es que urge un patrón de juego porque la Liga no espera.
 
Nota de Pablo Fuentes para La Provincia

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