A la Unión Deportiva le tiemblan las piernas

El equipo amarillo, sin un plan de juego y demasiado tierno en defensa, cae goleado por el Atlético de Madrid - A los cinco minutos ya había encajado dos tantos y acabará la jornada como colista
 
Cuando Yannick Carrasco sentó a David Simón y perforó la portería de la UD Las Palmas por segunda vez en tan solo cinco minutos el Estadio de Gran Canaria se frotó los ojos. No se lo podía creer. Seguía anclada en la segunda vuelta de la temporada pasada. El silencio era sepulcral. El Atlético de Madrid aprovechó las mismas carencias que arrastraba el conjunto amarillo y goleó (1-5) con tantos de Correa, Carrasco, Thomas y un doblete de Koke. El verano no ha cambiado nada en la UD Las Palmas. Ha alterado el hombre del banquillo, ha cambiado cromos, ha traído fichajes de renombre y dejado ir piezas clave para no arreglar nada. Continúa siendo un drama. Un auténtico despropósito consecuencia de un verano en el que no ha parado de dar bandazos.
 
De hecho, la UD ha empeorado, cosa que parecía harto complicada. Por entonces al menos tenía un plan, sabía a lo que jugaba pero había bajado los brazos. Era una cuestión de actitud y dejadez provocada por la fractura con Quique Setién. El sistema se descompuso. Ahora sigue siendo una calamidad a nivel táctico pero porque no sabe hacia dónde tiene que ir. No hay ni un síntoma de trabajo. Los jugadores no saben dónde tienen que posicionarse. Están perdidos. La pizarra es un caos. Tan habitual fue ver a Chichizola quitarse el balón de encima como a Jonathan Viera ejercer de Roque o a Calleri solo contra el mundo. Condenados a la improvisación por la falta de mando de Manolo Márquez, el mismo al que abrazó el vestuario en detrimento de las otras opciones que manejaba el club, la UD suma un cero en la clasificación tras dos jornadas y es colista.
 
Tenía delante al Atlético de Madrid, asunto que no hay que obviar. A pesar de la baja de Griezmann cuenta con artillería pesada. Simeone había pedido en la previa a Correa que diera un paso adelante y el argentino recibió el mensaje. A los dos minutos ya había desbordado a David Simón y superado a Chichizola de tiro cruzado. Quien tampoco es poca cosa es Carrasco, que volvió a dejar en la foto a un Simón solo ante el peligro. Sin ayudas, vendido por la inexistente transición defensiva de la UD, fue mareado por la estrella belga. 0-2 en un abrir y cerrar de ojos. Regreso al pasado con el agravante de que no hay un colchón que lo perdone todo.
 
No tiene guión esta UD Las Palmas, que a partir del 0-2 exhibió la ausencia de un plan. El equipo es el reflejo de los cambios constantes en su política de fichajes. Después de decidir que no había que fichar mediocentros alineó ante el Atlético a dos que no habían jugado en Mestalla: Hernán Santana y Fabio González. Todo ello con Sergi Samper y Alberto Aquilani, fichados en las 48 horas previas, en el palco. El debutante y el de Zárate son víctimas de la ausencia de un patrón de juego. Irregulares en la salida de balón, se toparon con pocas líneas de pase y con un Jonathan Viera ansioso y demasiado retrasado.
 
La comodidad del Atlético
 

El 0-2 tan tempranero había desquiciado a los amarillos. Era el escenario ideal para el Atlético,que cerró filas y sacó los dientes. Ordenados en torno a Godín y Giménez, con Thomas y Koke como ejes ante el descanso de Gabi, los colchoneros se frotaron las manos con lo que tenían por delante. La UD se adueñó del balón pero no hizo cosquillas a un Atlético tan bien ordenado como acostumbra y que esperó por un contragolpe que cerrara el duelo. Sin señales de Tana y Momo y sin la profundidad de los laterales, a la UD le quedaba Jonathan Viera, Calleri y el cañón de Mauricio Lemos. Pero el de La Feria quiso abarcar demasiado y de sus remates lejanos solo uno inquietó a Oblak, como una falta que lanzó el uruguayo. Calleri se peleó con todos, meritorio ante semejantes centrales, pero hasta la reanudación no encontró premio.
 
El delantero argentino, como Chichizola y Ximo -desconcertante su salida del once inicial, como la continuidad de Simón-, son las mejores noticias en estas dos jornadas. El punta dio algo de vida al encuentro y con un excelente remate de cabeza a otro magnífico envío de Momo acortó distancias. Fue tan solo un espejismo porque otro error defensivo, esta vez de un Bigas desconocido, allanó el camino para Koke, que puso el balón lejos de Chichizola. La jugada había nacido en una pérdida de Jonathan Viera por pecar de individualista.
 
Con el asunto cerrado por segunda vez el Atlético hizo aún más daño. En medio de un arbitraje esquizofrénico, que dio motivos a la UD para sentirse perjudicado, como en Mestalla, el cuadro colchonero se atiborró al contragolpe. Si el Girona, un recién ascendido, le había parado los pies, la UD le dejó entrar hasta dentro. Y es que Koke hizo el cuarto de media chilena al aprovechar otro balón perdido en el área.
 
Ya Márquez había probado con Sergio Araujo por Fabio, pero las buenas sensaciones del argentino, que se situó de mediapunta, no arreglaron el desastre. Con el 1-4 los cambios no fueron nada prometedores. Hernán y Momo fueron sustituidos por Javi Castellano y Benito, que formaban parte de un banquillo muy extraño que completaban dos laterales -Borja Herrera y Macedo- y un defensa polivalente -Ximo Navarro-, mientras Toledo, junto a Aythami y David García, lo veían desde la grada.
 
Con medio recinto de camino a casa, la postal menos ilusionante en el regreso del fútbol al Estadio de Gran Canaria lo completó un penalti fallado por Jonathan Viera que recibió él mismo y el quinto de Thomas. El mediocentro cerró un partido redondo con un remate totalmente solo desde la frontal. Redondo para el Atlético, que cura las penas tras su pinchazo en Montilivi, y dantesco para la UD Las Palmas. Da miedo el equipo amarillo, que estaba tocado por las bajas de Vitolo o Halilovic pero no le duró ni un asalto al Atlético de Madrid. Más de tres meses han pasado desde el final de la temporada pasada y la pesadilla continúa.
 
Nota de José Mendoza para La Provincia

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