Aprendí de mis errores, el Sergio de las locuras ya se terminó

— En la jornada inaugural del campeonato, con el partido de la UD en Valencia, una de las imágenes fue la suya vestido, otra vez, de amarillo. Muchos ya habían perdido la esperanza de recuperarle para la causa tras su marcha la pasada temporada...

— Sí, parecía casi imposible que volviera a jugar con la UD después de marcharme cedido al AEK de Atenas. Mi adaptación a Grecia fue muy rápida. En el primer partido ya metí dos goles. Crecí muchísimo allá en todos los sentidos y eso me dio la oportunidad de poder volver. En ese sentido estoy muy contento y satisfecho por el trabajo que he venido haciendo últimamente.

— ¿Qué encontró en Grecia para volver a reivindicarse como en los viejos tiempos?

— En Grecia tuve una tranquilidad que acá la había casi perdido. Y esa tranquilidad me hizo pensar, ver las cosas que tenía, las cosas que había perdido, las cosas, también, que quería para mi carrera, para mi futuro. Ahora he venido con otra mentalidad. Más maduro, más fuerte.

— ¿Era lo que necesitaba? ¿Cambiar de entorno, probar otras experiencias?

— Fue un cambio general y que me vino muy bien. Me llevé a mis amigos para que me acompañaran y todo fue muy bien. Estuve tranquilo. Además, me ayudó mucho que la afición en Grecia es muy respetuosa. En días de partido te esperan doscientas personas y tienes que sacarte fotos con todos. Pero luego, fuera el entorno del fútbol, no te molestan para nada, puedes hacer vida normal. En cinco meses que estuve en Grecia apenas me pidieron cinco o seis fotos cuando iba de paseo con la familia por la calle o por algún centro comercial. Eso me dio la tranquilidad que quería para centrarme totalmente en mi trabajo en el césped.

— ¿Es cierto que usted no quería volver este verano a la UD? ¿Que hubiese preferido seguir en el AEK?

— Es verdad que, cuando regresé, tenía muchas ganas de volver a Grecia y al AEK porque el club había entrado en la previa de Champions League y era un aliciente muy bueno. Pero cuando me integré al equipo, volví a la convivencia con los compañeros, que me hicieron volver a sentir mucho cariño, la rutina acá con la familia... Recuperé sensaciones lindas aquí. La temporada pasada, estando ya en el AEK, regresé a la isla en un parón y me sentí muy extraño, muy fuera del club. No fue agradable y eso me empujó, probablemente, a querer buscar una salida al inicio del verano. Pero ahora estoy muy metido, muy centrado.

— Metido, centrado... ¿También ilusionado?

— Tanto que quiero volver a hacer un gol importante con esta camiseta. Tuve la suerte de marcar el del ascenso a Primera en el año 2015 y ojalá que en esta temporada haga uno que nos dé la clasificación para poder jugar competiciones europeas.

— ¿Es posible aquella versión exuberante de Araujo que tanto impacto tuvo en la afición de la UD en su primer año en el club?

— Claro que es posible. En veinte partidos en Grecia metí nueve goles y firmé seis asistencias. Quizás el campeonato de allá no tenga el nivel que el español pero se trata de un fútbol fuerte y muy intenso. Y todo me fue muy bien. Tanto, que el presidente del AEK hasta ayer mismo me seguía llamando para decirme que tenía que volver allá, que me vendría a buscar para tratar de solucionarlo todo con la UD. Si la gente de Grecia me sigue llamando todos los días es por el rendimiento que alcancé con el AEK y que, en la UD, sólo pude dar en la Segunda División. Mi reto es hacerlo ahora en Primera.

— ¿Y cómo está viviendo esta situación? Se quiere quedar en la UD, le llaman a diario desde Grecia...

— Todo puede ser muy cambiante. El fútbol es así. Nunca sabes cuando estás en un sitio porque, de un momento a otro, todo puede ir de un lado para otro. En mi caso, estoy a gusto aquí pero, de repente, viene otro delantero que le gusta más al entrenador o lo mismo me quedo sin sitio y paso a ser una tercera opción para el puesto.

— ¿Pero se quedará en la UD o no?

— Le voy a contar un secreto: desde que vine, todavía tengo siete maletas sin deshacer en el garaje de mi casa. Lo hice por si al llegar me decían que no me iban a tener en cuenta o si se daba mi salida finalmente de nuevo al AEK.

— ¿No le tranquilizan las palabras del presidente, que cada vez que se ha referido a usted le ha declarado intransferible y piedra angular del proyecto?

— Desde el primer minuto que he hablado con él, siempre me ha transmitido que quería que me quedara y yo también le correspondí diciéndole lo mismo, aunque, repito, el fútbol son idas y venidas de un día para otro. También reconozco que mi hija Valentina, que nació hace un mes aquí, me hace pensar en un montón de cosas y todas orientadas para poder disfrutarla todos los días.

— ¿Ha aprendido de los errores que cometió fuera del césped?

— La verdad es que sí. Estar en Grecia me hizo ver un montón de cosas que había perdido. Ahora lo único que quiero es ponerme bien físicamente tras perderme veinte días de pretemporada por unas molestias de rodilla, ganarme una oportunidad y tratar de aprovecharla.

— ¿Cree que usted ha sido su peor enemigo?

— Sí. Mi peor enemigo soy yo mismo. No hay que buscar en mis amigos, en nadie de mi entorno. El único que me he generado problemas soy yo. Por mi manera de ser, cuando tengo un problema me callo y a veces termino haciendo locuras o tonterías que han pasado y la gente conoce. Pero ése Sergio ya se terminó.

— Eso debe revertir en su rendimiento para bien...

— He madurado y eso se debe de notar en la cancha, sí. Pero hay otros muchos factores que te influyen aunque te cuides y estés plenamente dedicado a tu profesión.El fútbol es un juego. Puedes estar muy bien físicamente y no encontrarte a gusto, no meter un gol... Dependes de muchas cosas. Cuando metí 25 goles con la UD me sentí muy afortunado. Ojalá que en el futuro tenga la mitad de esa suerte

— Le hemos visto ahora en banda, alejado del área.

— Antes de que se fuera Prince, la única posibilidad que tenía de jugar era por la derecha, ya que Vitolo estaba por la izquierda. El entrenador me dijo si me veía por la derecha y, por mí, sin problema. En Grecia también actué de enganche. El entrenador me daba la libertad de moverme a mi gusto para poder desarrollar mi fútbol y las cosas funcionaron. No me perdí ni un partido con el AEK.

— ¿Pero no prefiere ser el delantero referencia?

— Con tal de que el equipo gane, lo que sea. Me gustaría jugar y ayudar al resto desde dentro de la cancha. Pero si no juego y el equipo gana, lo firmo ya. Quiero lo mejor para el colectivo, que siempre está por encima de lo individual.

— ¿Qué le ha pedido Manolo Márquez?

— Que sea yo mismo. Sabe que tras mi paso por Grecia he madurado, estoy en crecimiento y quiere que lo ponga al servicio de los compañeros. Es mi intención también. Llegué como una moto en el primer día de la pretemporada y al quinto día me lesioné. No pude jugar amistosos hasta el final de la pretemporada y eso me vino mal. La lesión me mató mentalmente. Por suerte quedó atrás y ahora estoy muy enchufado, a tope y con unas ganas tremendas de aportar.

— ¿Cómo ve al equipo tras arrancar la Liga perdiendo?

— La expulsión de Halilovic nos perjudicó mucho ante un rival como el Valencia. Pero nos vamos a levantar seguro. Vamos a por el Atlético. Podemos ganar.

Desde hace meses arrastra Araujo molestias en su rodilla derecha. Recuerda bien que todo surgió con un choque fortuito con su compañero Raúl Lizoain antes de ir cedido al AEK en enero. Con fases más llevaderas y otras menos soportables, el ariete argentino no ha dejado de competir en los últimos meses, brillando en el campeonato griego y regresando a la UD. Al inicio de la pretemporada tuvo que parar por volver a sentir fuertes pinchazos en la articulación debido a que el menisco está casi roto. La solución pasa por aguantar o acudir al quirófano, lo que implicaría una baja de varios meses. «Decidí tirar para adelante. No quiero parar y espero tener suerte y que todo no vaya a mayores. A veces se hace complicado el dolor, aunque he aprendido a sufrir y quiero estar a disposición del equipo mientras pueda seguir jugando», desvela. En el club conocen este gesto y alaban la implicación que ha tenido Araujo. «Lo más cómodo hubiese sido operarse y estar hasta final de año de baja. Araujo ha decidido pelear y rebelarse y es algo que valoramos», dicen desde la dirigencia.

Nota de Canarias 7 / Ignacio Sanchez Acedo

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