Las Alcaravaneras sí es apta para la UD Las Palmas

Las Alcaravaneras dejó ayer un par de imágenes cíclicas, de esas que siempre vuelven tarde o temprano. Por un lado, la del concejal de turno intentando desmenuzar por qué la playa capitalina está cerrada al baño para sus usuarios -la presencia de bacterias fecales, 17 veces superior al máximo permitido, son un buen motivo-; por otro, la de la UD Las Palmas cambiando por un día el césped por la arena, un clásico desde hace ya muchos años.

Y ambas estampas, la del político respondiendo preguntas y la del equipo sudando en la bahía, se solaparon ayer como un eclipse. Todo con una nube de cámaras, flashes y periodistas que dejaban intuir que Las Alcaravaneras, en un día encapotado, guardaba una jornada que, en parte, rompía con la monotonía de su verano.

Las Alcaravarenas no es apta para el baño aún, pero sí para otras cosas. La UD le puso el sello a la playa capitalina con un entrenamiento diferente lejos de El Hornillo. Porque el cuerpo técnico de la entidad amarilla trasladó a la arena el trabajo en el día de ayer. Una sesión que estuvo dividida entre lo físico y lo lúdico.

Porque la UD intentó en Las Alcaravaneras salir de la rutina, alegrar la cara y levantar el ánimo en esta semana de parón internacional. El partido ante el Atlético de Madrid mandó al cuadro de Manolo Márquez al último escalón en la tabla clasificatoria de LaLiga. Dos jornadas sin puntos y sin sensaciones positivas que han instalado un clima de preocupación que ayer intentó rebajar el equipo desde dentro.

El entrenamiento no contó con la participación de Jonathan Viera -aquejado de una gastroenteritis-, Vitolo -que sigue recuperándose de su rodilla-, Vicente Gómez -con un plan especial de trabajo-, Tana y David Simón. Tampoco estuvo presente Sergio Araujo, que ayer puso rumbo a Grecia para reincorporarse como cedido al AEK Atenas. Además, los internacionales Mauricio Lemos y Alen Halilovic tampoco estuvieron en la playa al estar concentrados con sus respectivas selecciones nacionales.

Los curiosos que se apelotonaron en el tramo de la avenida de la playa pudieron comprobar cómo la UD intenta hacer terapia emocional estos días. También cómo poco a poco se van integrando los dos últimos futbolistas en llegar, Alberto Aquilani y Sergi Samper.

La mañana dejó estampas distintas como la de poder ver a Pedro Bigas y Jonathan Calleri desenvolviéndose como porteros en el partidillo final, a los futbolistas de la UD rematando en la red de volley playa o a Manolo Márquez, técnico del primer equipo dando toques con el balón. Todo con la bandera roja presente. Una señal de alerta que comparten ahora Las Alcaravaneras y la UD, que buscan disminuir el tono de sus respectivas alarmas.

Nota de La Provincia

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