La UD juega con fuego

Las palabras de Vicente Gómez en zona mixta resumen el sentir de la plantilla de la UD Las Palmas tras la nefasta segunda parte que condenó a los amarillos a una derrota merecida y peligrosa frente al Villarreal: "No hemos competido y así es imposible. Ya no sé ni que decirle a la gente, no merecemos nada, a la afición que no desista por el escudo y lo que representa", declaraba con gesto compungido el veterano centrocampista canterano, ayer capitán.

Ya sea por los desacertado cambios al descanso o por falta de ideas, lo cierto es que el equipo deambuló por el terreno de juego tras protagonizar un primer tiempo correcto ante el cuadro castellonense hasta el punto que Jémez cargó con furia contra todos los componentes del plantel incluyéndose él mismo: "Si hubiera tiempo y dinero teníamos que irnos los 24 a tomar por culo, yo incluido. Esto no se puede consentir hemos sido un auténtico desastre, así nos vamos a segunda sin remedio. ¿La fórmula?... Trabajar hasta reventar y sacar el hígado por la boca el que no lo haga está fuera".

Ahora a falta de 10 jornadas para concluir el campeonato y con el Deportivo asomando en el horizonte, un partido que se presenta dramático en Riazor, una final para no descender le toca a los que se han quedado dentro del vestuario asumir responsabilidades y dejarse hasta la última gota de sudor sobre el campo.

Episodios como la goleada en Girona o la segunda parte ante el Villarreal hacen llorar el alma de la afición, que asiste con el miedo metido en el cuerpo, como cada día que pasa se acerca el fatal desenlace que nadie quiere ni desea, la permanencia.

Las Palmas juega con fuego pero hay que ahora todas las opciones de permanencia y a final de temporada será el momento de depurar responsabilidades, que son muchas, tras una temporada caótica y mal planificada.

Opinión: Quique del Rosario.

 

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