Los Boateng: dos hermanos y el fútbol

Las vidas y las trayectorias futbolísticas de Jerome y Kevin-Prince Boateng han estado caracterizadas por ser independientes la una de la otra, además de estar marcadas por la actitud y la forma de ser de ambos, un hecho en el que tiene que ver bastante el entorno de los lugares, totalmente distintos, en los que se criaron. El Hertha de Berlín les unió cuando rozaban la veintena de edad y poco después de sus debuts como futbolistas profesionales emprendieron caminos diferentes en sus respectivas carreras. El fútbol, que les ha enfrentado en más de una ocasión como rivales, y el ser hijos del mismo padre constituyen los dos únicos lazos por los cuales se puede decir que no están separados del todo.

 Los Boateng: dos hermanos a los que tan solo unen el parentesco y el fútbol.

Los hermanos Boateng, durante un encuentro de la Bundesliga en septiembre del año 2013 entre Schalke 04 y Bayern de Münich / Fotografía: Reuters
El cariño, el afecto, la complicidad, la fidelidad, el amor, la amistad, el apoyo moral y emocional... son diferentes vínculos que unen a los hermanos de una misma familia y que, en muchos casos, les hacen ser inseparables, hasta el punto de considerarse almas gemelas. En otros casos, la diferencia de edad, rencillas familiares o incluso los celos crean una relación que en muchos casos puede ser casi inexistente, en el primer caso, e insostenible si hacemos referencia al segundo y tercero. El caso de los hermanos Boateng, sin embargo, no es exactamente el fruto de estos ejemplos que se acaban de exponer. Evidentemente, las circunstancias y el ambiente en el que crecieron como personas, totalmente distintos, han influido considerablemente en que la relación entre ambos no haya sido todo lo férrea y cercana que quizás ellos hubieran deseado.

Criados en dos barrios bien diferenciados de la capital germana, ambos crecieron sin la presencia de su padre (la persona por la cual comparten genes y esa tez mulata de origen africano), un joven hombre que trataba de buscarse la vida a principios de los años 80 en el país teutón tras huir de su Ghana natal debido a los grandes conflictos políticos que estaban teniendo lugar y a la inestabilidad existente en la nación de las Estrellas Negras. Prince Boateng (a él debe el reciente fichaje de la UD Las Palmas su segundo nombre) se enroló en las filas de un modesto equipo de Berlín, el Reinickendorfer Füchse, aunque su larga estancia en una de las ciudades más importantes del continente europeo estaría marcada especialmente por las raíces que echó en la misma.

Después de haber sido padre por primera vez en 1982 con el nacimiento del hermano mayor George Boateng (que también tuvo una etapa en su vida como futbolista), Prince conocería a una nueva mujer pocos años después, Christina, con la que tuvo a Kevin-Prince. El 6 de marzo del año 1987 nacía en Wedding, un barrio del oeste de la capital germana, el mediático, además de talentoso, futbolista. Apenas un año y medio después vendría al mundo en otra localidad de Berlín, Wilmersdorf, el otro protagonista de esta historia, Jerome, hijo de Martina y del ya mencionado Prince.

En ambos casos, sobre todo en el de Kevin, la presencia de su padre en sus primeros momentos de vida fue casi inexistente, marchándose al poco tiempo de su nacimiento, mientras que Jerome sí tiene ciertos recuerdos, vagos, eso sí, de su padre, pues de la relación del mismo con Martina nació otra hija, Avelina.

Dos ciudades, Wedding y Wilmersdorf, que poco tienen en común salvo que ambas se hallan en la zona occidental de la ciudad berlinesa. La primera de ellas se caracteriza sobre todo por ser un barrio marginal, obrero y no del todo pacífico cuando se pasea por sus calles. La segunda, destaca por ser un lugar de familias mucho más acomodadas, de mayor bonanza económica y, al contrario que la anterior, se puede vivir en ella sin temor a posibles conflictos entre bandas callejeras enemigas. De aquí viene la razón por la cual la personalidad de los dos futbolistas es absolutamente diferente la una de la otra.

En el carácter díscolo, rebelde, anárquico y polémico de Kevin-Prince, al que en contadas ocasiones de su trayectoria como profesional se le ha dado más importancia y ha tenido mucho más repercusión que sus actos en el terreno de juego, tiene mucho que ver el entorno del lugar en el que creció como persona. Lo mismo sucede con Jerome, pero al contrario. Una persona de disciplina intachable, trabajo en silencio, total responsabilidad en sus actos tanto dentro como fuera del césped y semblante sosegado y sereno allá donde vaya. Durante cinco años coincidieron en la disciplina del Hertha de Berlín, con la llegada del hermano menor, Jerome, a la cantera de la escuadra capitalina en el año 2002 (Kevin-Prince había aterrizado en la misma ocho antes, en 1994, con tan solo siete años).

Incluso, durante una temporada (la 2006/2007) formarían parte de la plantilla del primer equipo, un histórico de la Bundesliga alemana, tras destacar los dos anteriormente en las filas del filial blau-weissen. Sin embargo, sería en el verano del año 2007, cuando rozaban la veintena de edad (20 y 19 años respectivamente), cuando separarían sus caminos a nivel de clubes, pues en las categorías inferiores de la selección alemana (la sub 21) si compartirían vestuario e incluso titularidad en una ocasión en febrero del año 2009 en un partido amistoso ante Irlanda.

Sin embargo, la posibilidad de presenciar a ambos hermanos en el combinado absoluto teutón se vio truncada por ciertos actos de indisciplina protagonizados por Kevin que le llevaron incluso a enfrentarse y discutir con el seleccionador de aquel equipo, Dieter Elits. En la federación alemana no quisieron seguir lidiando con esta situación y con la, en varios momentos, personalidad problemática del segundo hermano de la familia, por lo que fue expulsado de la selección sub 21.

A pesar de separar sus caminos tan pronto poniendo a rumbo a distintos equipos (Jerome fue traspasado al Hamburgo por 1.10 millones de euros y Kevin por 7.90 al Tottenham), la relación entre ambos fue siempre buena y respetuosa, a pesar de, como se comentó anteriormente, no ser estrecha debido a que cada uno creció por su lado con sus respectivas madres.

Sin embargo, durante la disputa de la final de la FA Cup del año 2010 entre Chelsea y Portsmouth (Kevin ya se había desvinculado de la disciplina Spur en el verano anterior tras un breve paso como cedido en el Borussia Dortmund), el contrastado centrocampista alemán Michael Ballack, presente en las filas del conjunto blue en aquella época, vivió varios momentos de tensión con el atacante germano-ghanés durante el transcurso del primer tiempo. Piques, encontronazos… Incluso, Balla llegó a lanzarle un pequeño manotazo al rostro a Kevin-Prince durante un parón del partido que provocó, a su vez, una pequeña trifulca entre jugadores de ambos equipos.

Apenas unos minutos después se evidenció que el enfado entre ambos futbolistas seguía candente. Ballack recibió un balón en la zona de tres cuartos de cancha cuando el enérgico jugador pompey le propinó una dura entrada por detrás, al tobillo, y con claros signos de no querer entrar en una disputa por el esférico y sí de tomarse su particular ‘venganza’ por lo ocurrido previamente haciéndole daño. El veterano jugador germano, a raíz de esta acción, sufrió una rotura de los ligamentos del tobillo derecho, con la fatal consecuencia de perderse el Mundial de fútbol que en apenas un mes iba a dar comienzo en Sudáfrica.

Ballack, uno de los emblemas y capitán del seleccionado alemán, se perdería tan importante cita para el enojo de la afición teutona y de muchos de los jugadores del combinado dirigido por Joachim Low, incluido Jerome Boateng que, a diferencia de su hermano, que solicitaría un permiso a la FIFA para poder representar a Ghana en la ya mencionada cita, ya hacía tiempo que había decidido defender los colores de Die Mannschaft.

Kevin esperaba que su hermano pequeño lo defendiera de entre todas las críticas que caían sobre su persona por lo sucedido. Sin embargo, Jerome opinó que tendría que haber sido expulsado del partido tras la dura entrada sobre Michael. A partir de aquí, la relación entre los dos se vería seriamente afectada. Si ya de por sí, por las circunstancias explicadas al comienzo de este escrito, no existía mucho apego entre los dos, las declaraciones de Jerome provocaron el enfado Kevin, rompiéndose el nexo entre ambos por completo. El destino quiso que Alemania y Ghana quedarán encuadradas en el grupo D de la cita mundialista, convirtiéndose en los dos primeros hermanos en verse las caras como rivales en la historia de los mundiales de fútbol.

Los dos combinados harían un gran papel en la competición, llegando los teutones a las semifinales, en las cuales serían apeados por la futura campeona, España, mientras que los ghaneses estuvieron a punto de convertirse en la primera selección africana de la historia en llegar a las semifinales del torneo futbolístico más importante del panorama mundial. Uruguay y la lotería de los penaltis despertaron del sueño a Kevin-Prince y a sus compañeros en los cuartos de final.

Muchos han sido los equipos, especialmente en el caso de la reciente incorporación amarilla, los que han tenido en sus planteles a los hermanos Boateng. En el caso de Jerome, tras militar durante tres cursos seguidos en el Hamburgo (2007-2010), disfrutaría de un breve paso por la Premier League inglesa en las filas del Manchester City, en la campaña 2010/2011, y, de ahí, daría el salto al equipo en el que actualmente se encuentra y en el que mayores éxitos, tanto a nivel colectivo como individual ha conseguido, el Bayern de Münich.

Por su parte, Kevin es un auténtico trotamundos en esto del balompié: tras pasar por Londres, Dortmund, Portsmouth y Génova (donde no llegó a disputar ningún encuentro oficial, pues con la misma que fue comprado por la escuadra genovesa se marchó cedido al equipo que se mencionará ahora), Milán, en dos etapas, y Schalke han sido las dos ciudades que más han gozado con su fútbol y en las que ha tenido una mayor continuidad, especialmente en la escuadra de la Lombardía.

Si varios han sido los equipos por los que han pasado, varias son también las veces en las que se han enfrentado además de en la recientemente comentada. En abril de 2009 se enfrentaron por primera vez cuando Kevin defendía los colores del Dortmund y Jerome los del Hamburgo (Die Schwarzgelben acabarían venciendo por dos goles a cero a los rothosen). Tras el fichaje de Kevin por el Schalke en el verano de 2013, el reencuentro entre los Boateng volvía a ser una realidad. Y no se haría esperar mucho pues en la jornada número 6 mineros y bávaros se enfrentarían en lo que era el comienzo de la temporada 2013/2014.

Dicho encuentro se saldaría con victoria final, y aplastante, del Bayern sobre los de Gelsenkirchen (0-4). Como ese, otros muchos más partidos enfrentaron a dos hermanos que, con el paso de los años y tras lo ocurrido en 2010, limarían asperezas y volverían e tener una relación cordial. En la 2014/2015 volverían a verse las caras en otro duelo de Bundesliga (1-1 en el Allianz Arena), así como en el Mundial de 2014 en Brasil, donde, de nuevo a consecuencia del destino, se cruzarían los caminos de alemanes y ghaneses en la fase de grupos (2-2).

Ahora, tras un último año y medio (mayo de 2015-agosto de 2016) en el que Prince ha perdido esa continuidad y ese alto ritmo de competición del que había gozado en Italia y Alemania -y que recupero en la UD, club en el que dejo un importante aporte, siendo una de las piezas clave en la consecución de una permanencia holgada. 

Uno en Münich, donde volverá a comenzar otra temporada más siendo uno de los baluartes de la escuadra dirigida por Carlo Ancelotti; otro actualmente juega para el Eintracht de Frankfurt de la Bundesliga alemana, donde tratará de recuperar esa versión que tanto maravilló en la Serie A, en la Bundesliga y en la Champions League.

Dos hermanos, dos vidas, dos caminos diferentes, a los que tan solo unen el parentesco y el deporte por el que cada día se levantan con pasión, ganas y esfuerzo, aquel que tanto les ha dado, que tanto les ha unido pero también desunido, el fútbol. Quién sabe si en un futuro no muy lejano vuelven a encontrarse, como no, como rivales y en equipos distintos. No podría ser de otra forma. 

Nota de Vavel Fútbol / Foto Infobae
 

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